Por Verónica Bronstein.

Los niños viven gran parte de su infancia en la escuela. Allí, mientras se desarrollan los aprendizajes, inician la socialización, se generan conflictos entre pares, despliegan las mochilas afectivas que traen de casa, expresan sus emociones, experimentan sentimientos, se vinculan con los primeros adultos fuera del ámbito familiar, entre tantas otras cosas.

Vivimos tiempos en los que la sociedad demanda cada vez más de las escuelas; las criaturas expresan malestar,  dolor,  soledad o aislamiento de manera creciente; los síntomas emocionales aumentan y en los centros observamos más alumnado con necesidades educativas especiales. Al mismo tiempo, en los equipos docentes es constante la sensación de que hay temas que se les escapan y para los que no han recibido formación ni tienen referencias. Por tanto, la presión y malestar docente cada vez es mayor.

Algunas voces se preguntan: “¿Deberíamos las maestras y maestros saber de todo como se nos pide? ¿Cuáles son los límites? Se nos demandan tareas que corresponden a la familia, a médicos y enfermeras; saber hacer un huerto, saber hacer plástica…y ahora, ¿también saber de psicología?” ¡Sí! Los docentes no han de ser ni hacer de psicólogos; pero si deben tener aptitudes, herramientas y desarrollar habilidades vinculadas a la psicología, para lo cual han de tener una preparación que en general actualmente no tienen. No tiene que ver con la información de los diagnósticos, sino con la capacidad de acompañamiento. Y para ello es necesario formarse de manera continua.

Es fundamental ofrecer instrumentos y estrategias a los equipos docentes, acompañarlos en el proceso para que puedan conocer, detectar, comprender y acompañar los estados emocionales del alumnado. La acción tutorial es el camino privilegiado, y la asignatura pendiente del profesorado es la formación personal en el ámbito emocional y psico-afectivo.

Como psicóloga me planteo: ¿qué aspectos del desarrollo psicológico infantil deberíamos tener en cuenta en la escuela?; ¿cómo abordar y tratar situaciones emocionales que se observan en los diferentes espacios escolares como la entrada, la tutoría, el patio o la biblioteca?; ¿cómo ofrecer contenidos de calidad y rigor desde la psicología, pero a la vez comprensibles desde la cotidianidad de la vida escolar?

Sin los conocimientos sobre la vida emocional o circunstancias del alumnado y sin un vínculo de confianza alumno-docente, no hay camino posible hacia el aprendizaje en la educación de hoy.

La nueva formación Herramientas para la acción tutorial. Sentimientos y emociones en el aula de 0 a 12 años ayudará a las docentes a conocer y acompañar mejor a su alumnado y las familias. Nace de mi experiencia de 30 años como psicóloga y psicoterapeuta infantil, 25 años desarrollando el programa Me estiman, me estimo, te estimo, de acompañamiento afectivo-sexual en las escuelas Montessori Palau en primaria y secundaria, y mi trayectoria de 25 años formando a docentes y psicólogos en el campo de la psicología infanto-juvenil.

¡Será un placer transitar este camino juntas!

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